martes, 19 de febrero de 2013

Amor de todos



 
El Amor es tan poderoso que hasta los ateos creen en El. Es “gracioso” que no se den cuenta de que al hacerlo están creyendo en el Dios de los cristianos, según su palabra contenida en la Biblia, en el capítulo 4, versículo 8, primera de Juan, que dice “Dios es Amor”.

Los ateos aman a sus padres, abuelos, tíos, hermanos, parejas, hijos, profesiones, trabajos. Muchos (porque conozco unos cuantos que además me caen muy bien) son mucho más “cristianos” con el prójimo que quienes decimos llamarnos así.

Claro, los cristianos estamos bastante dispuestos a aceptar que "Dios es Amor". Sin embargo, en la práctica nos cuesta bastante creer que esa definición baste por sí sola para definir al Todopoderoso. Pensamos que el amor es algo demasiado débil, demasiado simple, demasiado "humano" y cursi.

Si realmente creyéramos, como repetimos constantemente que "Dios es amor", y basáramos nuestra fé en esa creencia, la experiencia de ser cristianos dejaría por fin de ser un misterio y, la mayoría de las diferencias, sino todas, entre las religiones (al menos las cristianas) no tendrían razón de ser.

Nos olvidamos de que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y de que, por ende, si Dios es amor, nosotros también lo somos. Mirémoslo desde la perspectiva de otra declaración que a muchos nos gusta repetir: Dios no puede negarse a sí mismo. Sin embargo, siendo hechos a su imagen y semejanza, vivimos negándonos al amor o, al menos, vivimos en la creencia de que podemos hacerlo.

Dicho de otra forma, lo único de lo que el ser humano no es capaz es de dejar de amar. Sí, la declaración es radical y también correcta. Sino pregúntese qué pasa cuando un padre "deja de amar" a su hijo, una hermana a su hermano, un esposo a su esposa... ¿Qué pasa cuando dejamos de amarnos a nosotros mismos tal cual somos? Entonces, dejamos de ser, nos desvirtuamos. Nos convertimos en monstruos.

Esa falta de amor la vemos a diario transformada en violencia, guerra, hambre, pobreza, destrucción. Todas esas manifestaciones dan como resultado una alucinación de nosotros que, como tal, no es real. Todo esto producto de que nos hemos empeñado demasiado en dejar de amarnos. No reconocemos nuestra naturaleza. No reconocemos la naturaleza de Dios.

Lo bueno es que Dios sigue siendo Amor en nosotros y, suene o no a cliché, el Amor hace girar al mundo.

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Cuánto vale una vida en este país?

El bisturí abría su costado derecho para introducir un tubo que drenó de sus pulmones 5mil cc del líquido que le impedía respirar. Era sábado, mientras, yo tomaba un trago y reía con mi esposo y unos amigos, sobre temas tribiales. Tres semanas sin verla. Ese tiempo hacía desde la última vez. Ayer, lunes, la ingresaron en el Oncológico con más líquido en el corazón y los pulmones. Mientras, yo compraba unos zapatos "de marca" en una plaza nueva de la capital y tomaba un Mocachino sin pensar en nada. Entonces, recibí la llamada de mi hermana: Esther Yafreisy fue llevada de emergencia al hospital. “Prefiero morirme antes que volver a sentir ese dolor- me dijo casi sin respiración contándome cuando la drenaron por segunda vez- (la primera fue en la membrana que cubre el corazón, hace ya un mes) ¿Cuál es el propósito de esto?”, me preguntó cuando llegué al Eriberto Pieter. Se está rindiendo, pensé y me enojé con ella. Esther Yafreisy tiene tres meses luchando y sufriendo desde que le diagnosticaron cáncer de No Hopkins y yo solo en un par de semanas me rendí, quería que ella pensara como yo, pensé que realmente podría ponerme “en sus zapatos”. Cada día la mayoría somos ciegos ante muchas Esther Yafrisy. Vamos a la iglesia, nos damos golpes de pecho, hacemos nuestras oraciones por algunas Francinas (la joven que hace unas semanas fue baleada en el rostro) cuando vemos hechos lamentables en el televisor y nos sentimos con el derecho de creernos “en sus zapatos”, para luego seguir con nuestras vidas; a pesar de las miles de Esther Yafreisy y Francina de este país. Cada cual tiene sus problemas, no es mi intención dar sermones (tampoco es que sea la indicada), también es cierto que son muchos (aunque nunca los suficientes) los que trabajan de manera incansable por otros. Desde la primera operación estamos haciendo las gestiones para costear los 840 mil pesos que cuestan las siete quimioterapias que le indicaron, 120 mil cada una, a través del departamento correspondiente en el Ministerio de Salud Pública, mientras, el cáncer avanza cada segundo que esperamos la firma que autorizará (y decidirá) sobre la vida de Esther Yafreisy. Paralelo a todo esto, e increíblemente en el mismo país, en tiempo record y con un déficit fiscal escandaloso (del que no me interesa entrar en detalles) han abierto sus lujosas puertas al menos cuatro nuevas plazas en la capital. Un hijo de 14 años y otro de cuatro esperan a Esther Yafreisy, de 35 años. De ella no pongo foto ni apellido en este artículo. No quiere lástima, es un caso más entre miles, solo quiere vivir. No hace falta abundar…

jueves, 11 de octubre de 2012

Los derechos de papel

Ana (seudónimo), 25 años, heredó una enfermedad que le produce anemia constante y hace un año sufrió la muerte de su primer y único hijo. Debido a su condición de salud (Xerocitosis congénita), su embarazo fue de alto riesgo desde el inicio, lo que al final resultó en el parto de un bebé sietemesino y débil, que a los tres días murió. De escasísimos recursos y con poca escolaridad, ella trabaja para una compañía que ofrece a otras, entre su catálogo de servicios, los de conserjería y limpieza. Esta empresa cobra alrededor de 15 mil pesos por los servicios de Ana, sin embargo, a ella le paga un salario mensual de 5400 pesos, no le paga licencia por enfermedad y ni siquiera le ofrece la posibilidad de mostrar el contrato de trabajo que firmó y que por ley le corresponde, porque le fue negado. Durante su embarazo no tuvo el descanso y los cuidados necesarios, en parte, porque la única licencia por la que recibiría pago era la de pos parto y, como obviamente Ana no esperaba que su hijo muriera, resistió hasta el final. ¡Que indignación! pensamos usted, yo y quizás la mayoría de los que pudieran leer la historia de Ana. No faltará quien señale que la solución está en renunciar y demandar a su empleador, que a todas luces viola el Código de Trabajo dominicano y parte de los Derechos Humanos que se consagran en nuestra Constitución; pero ¿y entonces, de que viviría Ana mientras pasa por la larga espera de que se le haga justicia? (claro, en el pre-supuesto de que se le hará). ¿Y después, la emplearían en una empresa similar con esas referencias? Ana es el ejemplo de muchas y muchos dominicanos que cuentan con la protección "en teoría" que las leyes y las garantías constitucionales establecen, pero que en la práctica quedan atrapadas en hojas de papel. ***** Sin negar el valor de nuestras leyes y nuestra Constitución como documentos claves, sobre todo de esta última, para pasar de un Estado "Democrático" de Derecho en el que vivimos a un Estado Constitucional de Derecho en el que los ciudadanos tengan garantizados sus derechos fundamentales ante la amenaza de cualquier fuerza pública o privada, tenemos necesariamente que vivir esos derechos. Este pueblo no conoce sus leyes y su Constitución. Nos falta identificarnos con lo que naturalmente es El Estado, es decir, con nosotros como ciudadanos. La soberanía del pueblo dominicano no está solo en resguardar su frontera, está sobre todo en asumir que El Estado somos nosotros y que por ende nos pertenece y tenemos el deber de cuidarlo y la facultad de defender todos los derechos que de él emanen. Para lograrlo tenemos que educar y hacer conciencia de que los cambios se hacen desde dentro, de que todos los poderes del Estado nos deben rendir cuentas a nosotros y de que nuestros derechos fundamentales están por encima incluso de la ley, de ser necesario. Hasta ese punto las cosas pueden resolverse con una cultura de valorización, educación, apropiación y concienciación ciudadana, que tampoco es que sea una tarea fácil. Sin embargo, cabe esta reflexión, para los fines prácticos: en una sociedad como la nuestra, con una situación socioeconómica llena de grandes desigualdades, donde todo está politizado, donde existe constantemente la posibilidad de causar daños colaterales, ¿es posible fortalecer y crear precedentes en materia de Derechos Fundamentales, como por ejemplo el derecho a un trabajo digno y justo? Por otro lado, de qué nos sirve la Constitución, de qué nos sirve el Tribunal Constitucional, de qué nos sirve el Plan Nacional de Alfabetización, cuando hay tantos estómagos vacíos que, como si estuviéramos hablando del Feudalismo de la Edad Media, deben su sobrevivencia a unos señores feudales intocables que dominan el mercado. ¿De qué nos sirven cuando hay tantas Anas? Desgraciadamente, como consecuencia de esta realidad, se perfila que por el bien de muchos se verán afectados los derechos legítimos de otros para poder sentar jurisprudencia y que no se incurra en las mismas violaciones. Las universidades y las organizaciones no gubernamentales deberán jugar un papel preponderante que conduzca al cambio. Podríamos empezar por insistir en que se reconozca nuestro derecho de ejercer la Acción Popular y de que se defina el concepto de Interés Público o Voluntad General (como lo definió Rousseau) en el Derecho Constitucional dominicano. Evitemos que nuestro recién creado Tribunal Constitucional sea infuncional porque el pueblo tenga miedo de quedar desamparado y a merced de los intereses políticos y económicos de una élite ante sus Derechos Fundamentales.

lunes, 1 de octubre de 2012

Constitución ordena sancionar a funcionarios

El Consejo de Acceso a la Información por la Transparencia (CODAIT) recordó que la Constitución de la República dispone sancionar a los incumbentes que prevaliéndose de sus funciones aprueben incrementar los beneficios en su provecho personal. El artículo 140 de nuestra Carta Magna, dispone que ninguna institución pública o entidad autónoma que maneje fondos del Estado, establecerá normas o disposiciones tendentes a incrementar la remuneración o beneficios a sus incumbentes o directivos, sino para un período posterior al que fueron elegidos o designados. El CODAIT llamó al Congreso a cumplir su rol, en cuanto a supervisar todas las políticas públicas que implemente el gobierno y sus instituciones autónomas y descentralizadas, sin importar su naturaleza. La entidad, señaló, que la Constitución Dominicana en su artículo 246 faculta al Congreso Nacional no solo a controlar y fiscalizar el uso de los fondos públicos, sino también el patrimonio nacional y los ingresos. La sociedad también goza de esta facultad, sin embargo, carece de los medios suficientes para lograr hacer efectiva esa potestad, no obstante gracias a las entidades de la sociedad civil, a los dominicanos de buena voluntad y a los medios de comunicación masivos, comprometidos con un país libre de privilegios, donde impere el respeto a la ley y la justicia social, esas mal sanas practicas están siendo frenadas. La entidad deploró que en pleno siglo XXI unas minorías vivan como reyes, disfrutando de privilegios irritantes y de excesiva discrecionalidad para dirigir las entidades a su antojo, disponer normas en beneficio propio y de sus colaboradores, mientras la mayoría de la población vive en estado de precariedad, asaltada por la insatisfacción de los servicios básicos y la falta de oportunidad para desarrollarse y vivir con dignidad. Hay que corregir lo que está mal, no debe ser que ciertos funcionarios de todos los gobiernos de las últimas décadas, puedan obtener pensiones astronómicas, en detrimento de los desamparados trabajadores de los ingenios, de las escuelas, de los hospitales y de los ayuntamientos, por citar algunos. Tenemos que repensar nuestra sociedad, entrando en el fondo de nuestra conciencia y mejorando nuestras conductas. José Miguel Fernández

viernes, 14 de septiembre de 2012

Vivir: Una propuesta "atrevida"

Hola amigos,

Me permito compartirles este poema atribuído a Pablo Neruda.

Aunque la Fundación que lleva su nombre niega que sea del famoso poeta chileno, en realidad lo que me impresiona y motiva a compartirlo con ustedes es su contenido.

A pesar de que es muy cuesta arriba, realizar algunas de las propuestas de esta bella prosa, por las responsabilidades que se van adquiriendo al pasar de los años, y aún cuando para la mayoría no es posible vivir en base a riesgos, por la misma razón; no me cabe la menor duda de que por lo menos una vez en la vida deben realizarse cada una de estas proposiciones, unas "atrevidas" y otras no.


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos,

quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión

Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaidos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,

Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Ariesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz! 

martes, 14 de agosto de 2012

No se cae de la mata que todo el que es gerente sabe “gerenciar”. ¡¡¡NO!!!!


En este país se tiene la falsa creencia, tanto a nivel público como privado, de que cualquiera puede ser gerente. Han cualquierizado la administración.
¡¡¡Que pena!!! Que pena que muchas personas no puedan hacer su trabajo por falta de una buena administración, que pena que muchos gerentes sean los responsables de que las empresas en las que trabajan se vayan a pique, que pena que muchos gerentes sean obstáculos para el crecimiento de sus empresas e instituciones.
Un gerente está definido como “alguien que coordina y supervisa el trabajo de otras personas para que se logren los objetivos de la organización. El trabajo de un gerente no tiene que ver con logros personales sino con ayudar a otros a realizar su trabajo”. Un gerente es un líder. Nada más lejos de la práctica.
La mayoría de los gerentes que he tenido a mal conocer, directa o indirectamente, son una deformación de la definición anterior, para ellos todo es personal, son egocéntricos y en el modo más llano de definirlos, son BRUTOS. Y lo recalco en mayúscula para que me entiendan.
Queridos gerentes: el rendimiento de la gerencia se mide por resultados. Si el personal que ustedes administran no cumple la meta, entiéndanlo, USTEDES no cumplieron la meta.
De qué sirven los cursos, diplomados, maestrías y especialidades en general que las empresas financian a sus empleados cuando en la práctica, una mala gerencia, no permite aplicar los conocimientos adquiridos.
De qué manera les explicamos a los distinguidos gerentes que administrar bien no significa poner a temblar al personal, tener la cara todo el tiempo “como un machete” o hacerse odiar.
Recuerden, ser gerente es ser un líder y un líder es una persona que tiene la capacidad de conducir a otros, en un proceso, que permitirá alcanzar un determinado objetivo, meta o propósito. Tiene la facultad de influir en otros sujetos. Su conducta o palabras logran incentivar a los miembros de un grupo para que trabajen en conjunto por un objetivo.
Hay una expresión que dice “el que sabe, sabe, y el que no sabe es jefe”…

martes, 13 de marzo de 2012

¿Quién dijo que se me fue la guagua?

En la víspera de mis 31 paso revista. Como si fuera el fin del mundo, me ha dado por mirar atrás. ¡Qué vaina esta!
En honor a la verdad, todo inició por una muela. Resulta que mi dentista es un joven de 22 años que está por graduarse de odontología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y a mí, no sé porqué, me ha dado por ser su amiga.
Siempre fui de mente precoz. Error número uno. Cada etapa tiene su encanto... Hoy no me cabe la menor duda.
En los primeros años esa, la de ser precoz, era una gracia: "!Ay que niña más inteligente!", "Qué sabia la muchachita!". Luego llegaron la secundaria y la universidad y las gracias ya no me lucían, ni me servían de nada. Es más me estorbaban.
Ahora me pregunto: ¿Dónde carajo estaba yo mientras las demás tenían novio en secundaria? Les digo: haciéndome dos trenzas y tratando de sacar curvas de donde no tenía.
Imagínense aquella combinación: una niña acabada de llegar del campo con una clineja a cada lado de la cabeza, un cuerpo que aún no había visto el desarrollo en segundo año del bachiller más un conjunto rosado de falda plisada. ¡Desgracia total!
Más tarde llegó la universidad. Incluso luego de haber esperado un año para inscribirme, porque según el sabio consejo de mi papá, estaba “muy verde” para entrar al mundo universitario; yo no cuadraba en ningún lugar. Por falta de práctica, tal vez, había adquirido cierta fobia social.
Las etapas no tenían cronología en mi vida y lo peor es que ni me percataba de lo que estaba ocurriendo.
A los 19 estaba en la curvita para graduarme de periodista y me entró el pánico. Solución: migré con media beca a la Universidad Católica Santo Domingo a ver si el reloj se me emparejaba en el camino y cursé la mitad de la carrera más un chin, pero el daño ya estaba hecho.
Hoy, a pocas semanas de cumplir 31 (gracias a Dios por lo menos no los aparento), mi hermana de 26 años me reclama que me haya apropiado de sus amigos (término exagerado, ya que solo los comparto); de hecho entre sus amigas están mis "bestis".
Claro tengo amigos contemporáneos, pero solo mantengo constante comunicación con mi comadre (por cierto tengo esposo y una hija de 2 años y medio).
Les recuerdo que no me dio por mirar atrás porque los 31 me asusten, fue por una muela. Recalco, los llevo muy bien puestos.
Aunque tal vez sea un poco tarde para acomodar las etapas, yo quiero hacer un amigo joven sin la intercesión de mi hermanita menor... Y no me importa que el pobre tenga que sufrir mis esfuerzos tardíos por vivir una etapa que se me fue sin darme cuenta. ¡Además, cumplir 31 tampoco es el fin del mundo!